La percepción de lo “adulto”en los cómics

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Viñeta de La Visión 7 (2016) obra de Michael Walsh, Marvel Comics.

Últimamente he escuchado hablar sobre como Marvel, desde que fue absorbida por Disney, ha perdido su toque “adulto”. Con toque adulto parece que está gente se refiere a conceptos como el sexo o la violencia, no a la complejidad en los argumentos de las historias, que es lo que realmente debería entenderse, la seriedad. Un cómic, una película, una serie… no van a ser mucho más adultos por la cantidad de sangre y culos que se muestren.

Estas palabras me pillaron por sorpresa, porque, ya con Disney en la gerencia, en uno de los números del evento “Asedio” (2010), de Brian Michael Bendis y Oliver Coipel, el superhéroe Vigía partía, literalmente, en dos al Dios griego Ares en una autentica escena “gore“, en un cómic “para todos los públicos”. Y es cierto que me he ido a un cómic de hace más de un lustro pero recientemente también hay casos similares; cómics de series como Punisher, Deadpool o el Viejo Logan no es extraño ver a estos héroes en un festín de glóbulos rojos sobre los cuerpos de sus enemigos. Que haya gente solicitando esto me recuerda mucho a los años 90 en los cómics.

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“Youngblood” (1992) de Rob Liefeld, el máximo ejemplo de lo peor de los superhéroes de los 90.

Los 90 no fueron una época nefasta tan como se la considera, gracias a la linea Vertigo de DC, por ejemplo, el cómic de autor dio un gran impulso, pero lo relativo al cómic de superhéroes era otro cantar. Alan Moore lamentaba que, para el, la mayor consecuencia de Watchmen fuese que las grandes editoriales (Marvel y DC) dejasen de pensar en hacer cómics para todos los públicos y ofreciesen argumentos más oscuros y con violencia y sexo introducidos de forma barata. La marca de la casa de la mayoría de cómics de DC y sobretodo de Marvel en la primera mitad de la década de los 90 fueron guiones pobres, hombres muy definidos que sorprende verles respirar al ver tanto musculo presionándoles la caja torácica, mujeres esculturales con especial énfasis en sus senos y traseros y mucha sangre y vísceras.

Por poner un ejemplo de una obra que claramente tiene componente no aptos para todos los públicos pero que su argumento es tan mediocre para cualquier edad es el Spiderman de Todd McFarlane (1990). McFarlane, creador de Spawn y uno de los fundadores de Image Comics, actual paraíso del cómic independiente, realizó sus primeros pinitos como escritor aparte de dibujante en su propia colección de uno de los héroes más famosos del mundo, al cual revolucionó gráficamente a finales de los 80 en la principal serie del héroe arácnido, The Amazing Spiderman, bajo el mando del escritor David Michelinie. Este fenómeno también sucedió con Jim Lee con los X-Men o ROB! Liefield con X-Force. Era un y Todd McFarlane logró sacar a Spiderman del canon gráfico de más de 15 años marcado por John Romita Sr. Era un dibujo que te entraba muy fácilmente por los ojos por su espectacularidad y a cualquier interesado al cómic le impresiona y no es para reprochárselo. El problema es que los guiones de Todd, el cual introduce a Spiderman en argumentos no muy relacionados con el optimismo de las aventuras del personajes (pero que queda constatado que si se hace bien encajan perfectamente por historias como La Última Cacería de Kraven de J.M. DeMatteis y Mike Zeck (1987) o Spiderman: Loco de Ann Nocenti y Cindy Martin (1987)), tales como asesinos en serie, pederastas, satanismo y vudú. Sin embargo, estas historias son completamente vacías y no aportan nada al personaje. De hecho, McFarlane reconoce que su proceso de escribir un guión es ir dibujando paginas, luego juntando las que mas encajen y listo, luego ya hace una frase por pagina y se le van ocurriendo los diálogos sobre la marcha; en definitiva, una historia muy espectacular por sus dibujos pero que el argumento no vale mucho. Sin embargo, McFarlane se partiría de risa si leeyese esto ya que le daría igual, el primer numero de su Spiderman vendió dos millones de copias de salida, uno de los cómics mas vendidos de toda la historia de Marvel y a día de hoy muchos de los originales se venden en subastas (de hecho, en un programa de La Casa de Empeños se puede ver a un tipo intentandole vender a Rick un ejemplar en mal estado por 3.000 dolares). En el cine tenemos este ejemplo con los slashers, subgenero del cine de terror donde un asesino enorme, con algún tipo de problema mental o defecto del habla en la mayoría de los casos, mataba sin ton ni son a jóvenes (la mayoría mujeres) y el argumento brillaba por su ausencia, era ver al carnicero de turno matando a gente de diversas y variopintas formas. En mi opinión, algunos eran salvables (los Screams de Wes Craven o Halloween de John Carpenter) pero la gran mayoría eran muy mediocres.

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Spider-Man 1 (1990), Marvel Comics

Precisamente, no hace más de dos años, Marvel acababa de publicar uno de sus mejores cómics de la presente década y quizá de toda su historia, La Visión, de Tom King y el melillense Gabriel Hernández Walta, que contaba sobre como el androide miembro de Los Vengadores se construía su propia familia constituida por una esposa y dos hijos y se iban a vivir a un apacible barrio residencial, pero claro, la normalidad es fácil de aparentar pero cuando la verdad sale a la luz todo acaba explotando… Posiblemente aquí si que podríamos hablar de un cómic puramente adulto dada su complejidad y la intensidad con la que aborda los temas como las relaciones entre personajes. Otro ejemplo son la gran hornada de títulos de la era de esplendor que vivió Marvel en la primera década de los 2000 donde el editor Joe Quesada otorgó toda libertad creativa a sus autores y así salieron varias de las grandes obras del cómic norteamericano: los X-Men de Grant Morrison, los X-Force/X-Statix de Peter Milligan y Mike Allred, el Spiderman de J. Michael Straczynski, el Daredevil de Brian Michael Bendis y Alex Maleev, etc… O respecto al ejemplo del cine de terror de antes, ahora hay ejemplos de películas como La Bruja (2015), Déjame Salir (2016) o Hereditary (2018), que sirven de ejemplo de que se puede hacer buen cine de terror de autor, con argumento y que sigan dando escalofríos días después de verlas.

En definitiva, reivindicar argumentos serios y más complejos es lo normal. Creo que una editorial que publica un montón de títulos al mes tiene que ofrecer un material diverso para todo tipo de publico pero también reivindicar más sangre y vísceras no comprendo el porque si no aporta nada al argumento del cómic en todo caso. Actualmente es el cómic independiente el que ofrece mayor complejidad en sus argumentos, al fin y al cabo, los autores tienen todo el control de sus creaciones y no hay ni un editor que les pueda decir que esto “no” o un directivo que diga que si hacen tal cosa costaría vender merchandising del personaje de cara a las películas de X personaje, pero si de algo nos podemos sentir afortunados es que es difícil que un lector no encuentre lo que busca entre una oferta de géneros y estilos tan abundante y diverso como la que nos podemos encontrar ahora en librerías y tiendas especializadas.

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Lucky: Existencialismo en una aldea del desierto

La única película que fui a ver en la última edición de la Fiesta del Cine fue “Lucky”, opera prima como director del infravaloradísimo actor John Carroll Lynch, recordado por sus grandes papeles como actor secundario en cine y televisión. Quedan en la memoria especialmente papeles como los de Zodiac (David Fincher) y American Horror Story. Pues el año pasado el actor decide hacer esta película: Costumbrista pero plagada de filosofía.

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La película habla sobre la vida de Lucky, un agradable y solitario anciano que vive en un pequeño pueblo al lado del desierto y sigue su misma rutina todos los días: Hacer sus ejercicios de yoga, ir a tomarse un café a la cafetería del pueblo, insultar a un restaurante donde lo echaron por fumar, comprar algo en la tienda del pueblo y finalmente tomarse unas copas en el bar del pueblo. Todos los días a si hasta que una mañana se desmaya…

Después de la visita de rigor al medico, Lucky se da cuenta de que aunque, pese a su edad, siempre se había mantenido en forma se da cuenta de una cosa, realmente se está haciendo viejo y tiene que asumir que la muerte llamará a su puerta más pronto que tarde. Lucky va de eso, de que aunque la muerte da miedo hay que asumir que tarde o temprano a todos nos llega y que todo desaparece, por eso es saludable asumirlo y aprovechar nuestros días, no vivir como si cada día fuese el último pero si aprovechándolos y haciendo las paces con nuestro pasado.

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David Lynch y Harry Dean Stanton en Lucky (2017).

Harry Dean Stanton, el protagonista de la película, es un gran actor pero indudablemente poco conocido. Es cierto que sin duda su papel en Alien: El Octavo Pasajero de Ridley Scott es el más recordado y en segundo lugar su papel como Carl Rodd en Twin Peaks, el cual retomó en la tercera temporada de la serie emitida el año pasado, pero que tampoco ha hecho muchos más papeles destacados en su carrera y es una pena porque Stanton tiene el talento y se merecía más de lo que ha recibido. Stanton murió poco después de hacer esta película y es curioso que su última película trate sobre la aceptación de la muerte por parte de un anciano. Allá donde vaya su legado puede presumir de haber formado parte de una de las mayores franquicias de ciencia ficción de todos los tiempos así como de una de las series más legendarias de la historia de la televisión. En el apartado interpretativo, debido a lo reducido que es el elenco de la película poco más hay que resaltar salvo el papel del mismísimo David Lynch, haciendo a un personaje la mar de entrañable y también la aparición corta pero muy intensa de Tom Skerritt.

La verdad, antes de ver Lucky temía que me fuese a encontrar con una película muy similar a Nebraska de Alexander Payne (2013). Dicha película también compartía un escenario costumbrista pero a diferencia de aquí, Lucky ofrece una fuerte carga existencialista mientras que Nebraska muestra más un mensaje de respeto por los mayores. Porque, aunque siendo joven da un poco de cosa pensar en la muerte, es inevitable asumir que tarde o temprano ese momento de llegar pero que si hacemos las cosas bien al menos nos iremos de este mundo con buen pie, ya sea con miedo o no, porque pese a lo que se diga tenerle miedo a la muerte sigue siendo lo más normal del mundo y más si estamos viviendo una vida plena. Muy buena primera película de John Carroll Lynch, a ver si como director consigue el merito que nunca se le ha dado por su talento como actor.

 

Nick, be my valentine

Siempre he sentido interés por los compañeros de la saga Fallout, esos videojuegos en los que recorres una Norteamérica devastada por una guerra atómica entre los USA y China, en una malvada hipótesis de los peores presagios de la Guerra Fría. Normalmente, en estos juegos te invitan a recorrer el terreno solo o como mucho en compañía de un perro, ya que los compañeros quizás le quitan la sensación de soledad al juego y pueden facilitar los combates, si bien en Fallout 3 se creaba la dicótomia de que al menos podían morir y no volvían aunque esto se acabo rectificando en posteriores entregas debido a las quejas de los jugadores y ahora tan solo se quedan inconscientes durante los combates (aunque pueden morir igualmente en el modo Hardcore).

Jugando a la expansion Far Harbor de Fallout 4 me he dado cuenta de que de los múltiples compañeros con los que puedes contar en Fallout 4 Nick Valentine es el mas complejo y quizás el que mas aporta al juego de todos ellos.

Siguiendo una mezcla entre genero negro y ciencia ficción, Nick Valentine, un detective privado de la ciudad de Diamond City en Massachusetts, USA, es un synth (una amalgama entre robot y humanoide) que le han introducido los recuerdos del verdadero Nick, un detective cuya esposa murió a manos del jefe de la mafia que estaba investigando 200 años atrás, antes de que cayeran las bombas. En una misión bastante larga ayudas a Nick a descubrir el paradero del criminal y a vengarse. Luego a base de interactuar con el podrás ayudar a Nick a decidir quien es, si el antiguo Nick Valentine, un montón de chatarra o un ser nuevo y libre.

No solo su misión principal como compañero es la mas compleja sino que en dicha expansión conoces su pasado. La curiosidad es que Nick Valentine es uno de los pocos compañero de Fallout 4 con los que no puedes tener una relación sentimental (solo puedes tenerlas con humanos, salvo con Curie, una Señor Mañoso, un robot a la que le acabas consiguiendo un cuerpo humano posteriormente) y es raro que con un compañero con el que compartes tanto como con Nick no puedas llegar mas allá de una hermosa amistad.

¿Quizás los desarrolladores del juego deberían haber tenido en cuenta posibilitar las relaciones con mutantes o robots, que no tienen porque basarse solo en un pilar fundamentalmente sexual? Bioware con sus sagas Mass Effect o Dragon Age ha avanzado mucho en este camino. Al menos Fallout 4 es el primer Fallout donde puedes tener relaciones homosexuales, con lo cual hay que reconocerle el avance en este sentido. Queda por ver si el género de los RPGs avanzara aun mas en este aspecto en el futuro, algo necesario teniendo en cuenta que la base de gente que juega a videojuegos es cada vez mas amplia y abarca a personas de todo género, cultura, etc…

The Handmaid’s Tale: La pesadilla patriarcal.

Creo que a nivel de series de TV la sorpresa del año ha sido The Handmaid’s Tale o El Cuento de la Criada. La serie de Hulu, que ha sido traída a España de la mano de HBO, es una adaptación de la novela de Margaret Atwood, que ha sido un éxito de público y crítica y ha triunfado en los premios de series de televisión de este 2017. Si bien es cierto que, para su protagonista, Elizabeth Moss, el éxito no le es ajeno al menos en el plano televisivo, ya se ha llevado unos cuantos galardones por sus papeles en la ya mítica Mad Men y en el thriller con dos temporadas Top of The Lake (que tendrá su estreno en España también en HBO el día 20 de Diciembre) y aquí ha vuelto a triunfar, en una serie en cuyo reparto la acompañan Max Minghella, Samira Wiley (Pousey en Orange is the New Black), Joseph Fiennes (el hermano de Ralph con menos talento que el que igual con esta serie tiene la oportunidad de llamar al fin la atención después de que hayan pasado 20 años desde Shakespeare in Love), Ann Dowd ( imparable desde su Patty Levin en The Leftovers), Yvonne Strahovski y Alexis Bledel, que gracias a su papel en esta serie podrá desencasillarse de Las Chicas Gilmore al fin.

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En The Handmaid’s Tale vemos como se ha instaurado un gobierno totalitario y fundamentalista en los Estados Unidos que pasa a convertirse en un país llamado Gilead, instaurado por hombres poderosos (militares, empresarios y políticos) por el alarmante descenso de la natalidad por culpa de la contaminación ambiental y un considerable incremento de las ETS. Las mujeres jóvenes son usadas únicamente como criadas y como úteros vivientes para sus amos y luego si se quedan embarazadas y paren son reubicadas como criadas en otros hogares, salvo las que son precisamente las esposas de los altos cargos: Políticos, militares, etc…  También los segundos matrimonios son ilegales y las mujeres no pueden tener propiedades, empleos o leer.  La serie nos cuenta la historia de June Osborne (Defred en este nuevo mundo) en su lucha por sobrevivir a este imperio hegemónico del patriarcado que incluso empieza a extenderse a países como México y que otros países como Canadá suponen una resistencia frente a este modelo.

Obviamente, el modelo de Estado que muestra Atwood en su obra y por consiguiente en la serie es un modelo de Estado totalitario. Si bien es cierto que, aún nos queda por saber más datos al respecto, parece que es un Estado no únicamente llevado por un solo hombre, sino por varios miembros de clases política y militar y seguramente eclesiástica que someten a votación entre ellos todas sus decisiones, pero parece que no hay un sistema electoral que pueda afectarles a ellos ni para elegir nuevos miembros de ese comité ni para tomar decisiones al respecto sobre reformas, etc… A su vez, si bien es cierto que las esposas de estos hombres tienen más poder que las criadas realmente este poder no va más allá. No pueden leer ni participar en decisiones de corte política… Sus maridos siempre dan el visto bueno y su máxima aspiración en la vida es poder criar hijos que con suerte podrán perpetuar este sistema. Encima hay una serie de burdeles en las ciudades donde los hombres más poderosos utilizan como excusa para beber, jugar a juegos de azar o para cumplir fantasías más allá de mantener una fidelidad con su esposa o de violar a las criadas. Todo parte de ese conglomerado patriarcal.

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En definitiva, The Handmaid’s Tale ha sido una de las mejores series que nos ha dado este 2017 y espero que su segunda temporada, a estrenarse en 2018 mantenga o supere el nivel que nos ha dado su primera temporada y que también, de vez en cuanto, muestre más entresijos de la sociedad tan espantosa que muestra Atwood en su novela y que ojalá nunca se convierta en realidad.

Los Simpson y la representación multicultural

A veces de las interacciones más mundanas se pueden sacar temas que darían para jornadas de debate enteras.

Hace un par de días comiendo con mi padre, Los Simpson estaban puestos en la TV.  Mi padre de pronto hizo una observación y me preguntó: “¿Como es que no hay negros en esta serie?”. Obviamente, lo primero que me puse a hacer era rebatir esa afirmación: Le comenté de la existencia de Carl, el amigo de Homer de la central nuclear o del Dr. Hibbert, el médico de la familia. Una vez dicho esto me respondió: “¿Y tienen mucha importancia en la serie?”.

Ahí el asunto ya se puso algo más complicado y en parte era verdad. La mayoría de personajes de Los Simpsons de otras etnias o nacionalidades tienen muy poco peso en la serie. Carl, como amigo de Homer, no ha tenido mayor relevancia, solo es un complemento de Lenny y este último ha tenido mayores momentos individualmente. El Dr. Hibbert tampoco ha tenido ningún momento como protagonista salvo para diagnosticar dolencias médicas y ajustar tarifas caras. A posteriori, mi padre me preguntó por los latinoamericanos en la serie. En ese aspecto el tema de conversación fue aún más difícil: Solo hay dos latinoamericanos en la serie, el Dr. Nick Riviera, un médico fraudulento y el Hombre Abejorro, el protagonista de un programa humorístico de sketches basado en estereotipos.

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Murphy “Encias Sangrantes” fue uno de los primeros personajes de raza negra de Los Simpsons. Solo salió en dos capítulos de la serie (en “Lisa esta deprimida” en la primera temporada y “Round Springfield” en la sexta, el de su muerte). Pese a todo, su importancia quedó constatada como referente para Lisa.

Realmente hay dos personajes de diferentes etnias que tienen peso en Los Simpson: Uno, Krusty el Payaso, por sus raíces judías, pese que al final la mayoría de sus tramas radiquen en que esta pasado de moda y le toca reinventarse cuando tiene tramas protagónicas en capítulos de la serie y, sobretodo, Apu Nahasapeemapetilon, el encargado del Badulaque de Springfield.  A primeras, el personaje de Apu, un tendero de otra nacionalidad en la USA, es un personaje muy estereotipado a simple vista pero en la serie hemos visto evolucionar a Apu considerablemente: Desde su desmedido amor por el trabajo, a verlo luchar por su ciudadanía (para mi uno de los mejores capítulos de la serie, donde los ciudadanos de Springfield, al igual que mucha gente a día de hoy, echa la culpa a los extranjeros de sus propios problemas y se dan cuenta de que afecta incluso a sus vecinos y gente más apreciada y dejan el odio a un lado) y verlo casándose (en otro episodio donde se veía que Apu no tenía interés alguno en comprometerse con una mujer porque asumía que su destino era un matrimonio concertado, pero por la dulzura y belleza de su esposa, Manjula, decidió dar el paso) e incluso llegando a ser padre de 8 bebes. Este hecho, así como su difícil convivencia con su esposa debido a lo poco que se conocen propicia que Apu también protagonice la primera infidelidad de la historia de la serie. Después de eso sus tramas ya se han quedado algo anquilosadas y a día de hoy en la serie no es más que un comerciante estancado en un matrimonio tenso y agobiado por sus 8 hijos, otro síntoma del espantoso momento creativo por el que está pasando la serie a día de hoy. Quizá Apu es el mayor puntal de la serie a la hora de abordar la diversidad en la misma.

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Homer intentando suplentar a Ganesh, la Deidad Hindu, en un frustrado intento de detener la boda de Apu (“Las dos señoras Nahasapeemapetilon (Temporada 9, episodio 185 de la serie)).

Hemos visto a Los Simpsons en su mejor época combatir diversas problemáticas sociales de los USA existentes actualmente: El racismo, la tenencia de armas, el acoso sexual, etc.… Pero sí que estaría bien que varios de estos personajes secundarios, a veces, fuesen más allá de la simple parodia de esos estereotipos y costumbres y pudiesen brillar con mayor voz propia y más aún en el erial creativo que son las últimas temporadas de las series, donde parece que sus mayores golpes sobre la mesa son los cada vez mejor diseñados “Gags del sofá” y no un mayor desarrollo de las tramas y caracterización de personaje, que, pienso yo, debería ser lo fundamental.

Brian Michael Bendis, el autor que acercó Marvel a la sociedad del Siglo XXI.

La semana pasada saltó una noticia que sorprendió considerablemente a muchísimos seguidores del mundo del cómic y es que Brian Michael Bendis dejaba Marvel para fichar por la Distinguida Competencia, DC Comics. Esto sorprendió de sobremanera ya que a Bendis ya se le consideraba un “hombre de empresas” después de 17 años en la compañía. Personalmente yo no me esperaba darle este salto. Bendis ya tenía bastante poder en la editorial y el era uno de los principales baluartes de la dirección creativa de Marvel con muchísimos grandes eventos escritos por el (Secret War, Dinastia de M, Invasión Secreta, Asedio, Vengadores vs. X-Men, La Era de Ultrón y Civil War II) y dos de sus obras ya cuentan a día de hoy con adaptaciones a TV, en concreto, Jessica Jones en Netflix y Powers, la primera serie original de Playstation Network. Amado por muchos por darnos una de las mejores etapas de Daredevil o de devolver a Los Vengadores a primera plana y odiado por otros por cometer errores de continuidad, maltratar o caracterizar mal personajes o por su famoso recurso literario “Descompressive Storytelling”, (un recurso conversacional heredado de los guiones de TV donde las conversaciones entre personajes avanzan de forma lenta, para ganar más naturalidad pero que también a veces se centran en lo irrelevante y apenas permiten que la trama avance), Bendis no deja indiferente a nadie y dudo mucho que lo vaya a hacer tampoco en DC.

Sin embargo, y vista la temática del blog, ¿Por qué voy a dedicarle una entrada a Bendis en particular? Pues porqué considero que en sus primeros trabajos en Marvel Bendis trató principalmente temáticas que tratan o muestran la sociedad del Siglo XXI o al menos en sus características.

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Hay que admirar a Bendis por la creación de Ultimate Spider-Man y encima por seguir escribiendo la serie durante 17 años. Marvel intentó varias veces relanzar al personaje en su juventud. En los años 90 “Las Historias Jamás Contadas de Spider-Man” de Kurt Busiek fue una gran obra en cuanto a crítica, pero la fama que le cosecharía a Busiek esa colección y su mayor obra, Marvels, hacían que fuera premonitoria que se acabaría yendo a pastos más verdes (como escritor de Los Vengadores y Iron Man). Posteriormente, en 1999, Marvel intentó que John Byrne repitiese la jugada relanzando a Spider-Man y que ya logró cuando relanzo a Superman para DC a mediados de los 80 con mucho éxito. Sin embargo, Byrne ya no estaría en sus mejores años y la serie acabó siendo un refrito de las historias originales de Stan Lee y Steve Ditko. Pero, por el contrarío, Bendis, junto a los lápices de un veterano en el trepamuros por aquel entonces, Mark Bagley, dio en la tecla y logró modernizar completamente a Spider-Man. La esencia seguía presente: Peter Parker era un chaval inteligente, víctima de bullying (En la serie original Lee y Ditko se quedaron en el acoso, aquí ya directamente agresión física) pero tenía amigos, cosa que en la serie original era impensable hasta la universidad (parecía que su doble identidad como héroe parecía que le pudiera impedir tener vida social las 24 horas del día), intereses culturales más allá de únicamente la ciencia…. Tío Ben con Bendis logró no ser solo un mito como motivación del origen del héroe sino que, en los tres números que aparecía, el autor le dio una personalidad y era mucho más sencillo empatizar con ese viejo hippie. Y incluso el origen del superhéroe, por ejemplo, quedó muy bien rediseñado en el marco del Siglo XXI, de innovación tecnológica y los pocos escrúpulos corporativos, así como la gran mayoría de su galería de enemigos. En definitiva, Ultimate Spider-Man supuso un frescor y un acercamiento al personaje idea y durante la mayor parte de la década de los 2000 Spider-Man vivió un momento dulce con esta serie y la serie original, The Amazing Spider-Man, realizada en aquel momento por Joe Michael Straczyinsky y John Romita Jr.

Pero una de las más primordiales aportaciones de Bendis al cómic USA, en mi opinión, fue el haber creado a uno de los personajes femeninos más fuertes de las dos últimas décadas del mundo del cómic estadounidense, Jessica Jones, en Alias.

En los cómics Jessica Jones era Joya, una superheroína que obtuvo sus poderes cuando se vio expuesta a radiación cuando era adolescente. Su carrera como heroína era brillante hasta que esta se topa con Zebediah Killgrave, el supervillano conocido como el Hombre Púrpura que dispone de control mental como superpoder y que es uno de los peores enemigos del héroe Daredevil. El villano decide controlarla mentalmente y la mantiene presa durante 8 meses y al final la manda a una contienda contra los Vengadores. Jessica acaba siendo desprogramada y por el trauma sufrido abandona la vida superheroica y comienza un negocio, una agencia de detectives llamada Investigaciones Alias. Si bien es un tópico ya dentro de la cultura popular que parece ser que para una mujer sea dura tenga que sufrir un trauma, por lo demás Jessica es una mujer fuerte y empoderada, hecha a sí misma, que ha logrado sobresalir en la vida, de estar en lo más bajo a acabar siendo detective, superheroína y madre. Bendis nos ha dado a uno de los mejores personajes femeninos que podíamos soñar en una Marvel, que, en aquel momento, no destacaba mucho en el trato de las superheroínas salvo en las Jean Grey y Emma Frost escritas por Grant Morrison en su etapa en X-Men.

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Bendis además devolvió a la palestra a Luke Cage, que después de aquella mítica etapa junto a su mejor amigo, Danny Rand, Puño de Hierro, realizada por Chris Claremont y John Byrne de Héroes de Alquiler, llevaba sin pasar nada destacable con el personaje durante más de 15 años pese a algún intento de relanzarlo, tanto en solitario como de nuevo junto a Puño de Hierro y otros héroes en Héroes de Alquiler. El héroe que defendía a la gente de Harlem así que como ayudaba a quien lo necesitase por un precio (y no por ser un mercenario, sino que de algo hay que ganarse la vida y Cage es bueno en lo suyo) y como no, mostrando como es la vida de ser un héroe negro que defiende a los suyos en un mundo aun hoy muy poblado de racismo.

En definitiva, pienso que Brian Michael Bendis fue uno de los escritores que más ha sabido tratar la contemporaneidad en Marvel. En sus primeros años en la editorial, por supuesto. Después de eso, a medida que fue recalando en la franquicia de Los Vengadores ha acabado cayendo en la vertiente del blockbuster y si bien, en mi opinión, no lo ha hecho mal, pienso que ha perdido ese toque de mostrar como los personajes se relacionan con su entorno y con las circunstancias de la sociedad en la que viven para simplemente, narrar aventuras de superhéroes y centrándose en las relaciones entre los personajes. Yo estoy entre sus seguidores así que solo le deseo lo mejor en DC y si vuelve a ese espíritu de sus primeras obras estaré más interesado que nunca en seguir sus pasos.

Fallout: New Vegas. El jugador como herramienta del cambio en el orden social

Los que me conozcan o incluso me hayan leído con anterioridad sabrán que la saga Fallout es una de mis sagas de videojuegos favoritas. Este RPG de mundo abierto en la que nos encontramos en un USA post-apocaliptica después de una guerra nuclear entre Estados Unidos y China nos deja a nosotros solos y desamparados en un ambiente que nos recuerda a los años 50 con algunos toques de Mad Max y de los comics “pulp” de ciencia ficción más delirantes. Algo con esos componentes solo podía parecer prometedor. La saga inicialmente estuvo ligada al género táctico, pero cuando Bethesda compró la franquicia la decidió convertir en este modelo de RPG/Sandbox con el lanzamiento de Fallout 3 en 2008. El juego fue muy bueno y un completo éxito en crítica y ventas, aunque no convenció a los puristas de la saga ya que argumentalmente hablando Bethesda decidió simplificar muchos de los conceptos de la saga para dar cabida a nuevos jugadores. Este caso, sumado a un pobre hilo argumental, no convenció para nada a los fans tradicionales de Fallout. Porque, al fin y al cabo, el argumento de ese Fallout, así como el del 4, vienen a ser argumentos de blockbuster, de tan solo salvar al mundo sin importar las consecuencias de tus actos mientras que los Fallouts originales destacaban porque en sus argumentos había una mayor enjundia, porque no había puntada sin hilo y tenías que responsabilizarte de tus acciones. Afortunadamente Fallout: New Vegas viene a cambiar eso, convirtiéndose en uno de los referentes de los RPGs de mundo abiertos aun hoy.

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Los esclavistas de la Legión han tomado lo que sería Hawái como su base de operaciones. Pretenden tomar Nevada y expandir su territorio. Se basan en la fuerza bruta y las fuertes protecciones de sus líneas de suministros. Pese a emular el Imperio Romano se defienden con armas de la actualidad como rifles o armas automáticas.

 

En concreto Fallout: New Vegas me parece una entrega sobresaliente, mucho más que su predecesora y su antecesora, en tanto que supera a ambas en todos los aspectos. Su argumento y narrativa son mucho más complejos, en tanto que, Bethesda. Por el contrario, en esta entrega Obsidian, estudio en el que también colaboran varios de los creadores de los Fallouts originales, elabora una historia con una compleja carga política y que hace seriamente reflexionar al jugador sobre la decisión a tomar: En New Vegas somos un mensajero al que un mafioso de Las Vegas le pega un tiro para robarle el paquete que tenía que entregar. Si bien comenzamos en una misión de venganza, luego nos encontraremos en un conflicto a tres bandas entre grupos antagónicos: 1. La República de Nueva California, el gobierno actual de California y Nevada, el cual si bien es cierto que protege su territorio y sus gentes también se apropia de los recursos y cruje a sus habitantes a impuestos para financiar sus recursos militares. Luego está la Legión, un ejército que ha tomado el Imperio Romano como modelo. Protegen con fiereza a los suyos, pero son cruentos con sus enemigos ajusticiándolos con la pena capital al conquistar territorios y las mujeres son tratadas como esclavas y concubinas. Por última está el enigmatico Sr. House, un rico con un ejército de robots que pretende tomar Nevada y recrear la sociedad de los años 50 que el tanto disfrutó en sus tiempos. Con sus robots habría orden, pero se ocuparían de erradicar a cualquiera que amenazase su distopica sociedad del pasado. Como vemos, todos tienen ventajas e inconvenientes ¿Con que grupo nos aliaremos? ¿Haremos lo que sea más beneficioso para la gente del Yermo de Mojave o haremos lo que más nos convenga a nosotros mismos? Y es que tampoco tenemos porque decantarnos por tomar partido en un bando necesariamente.

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La “reconstruida” Las Vegas de la sociedad post-apocalíptica de Fallout: New Vegas. Sigue conservando el juego, la lujuria y los malos rollos como símbolos de identidad.

El matiz de Fallout: New Vegas es que, en este mapa de decisiones a tomar, te da la posibilidad de ser anárquico. Pero no anárquico en un sistema primario, como, por ejemplo, Homefront, donde se quedan en la superficie de lo anárquico, el “Fuck the system”, disturbios, etc…  En Fallout también te dan esa opción pero también puedes llevar este anarquismo de un modo planificado y calculador, donde puedas dejar en evidencia a los tres grandes poderes facticos del juego mostrando la futilidad de su modo de llevar las cosas de cara al pueblo y dejar constancia de que el Mojave está mucho mejor sin ellos, sin el control irregular y las subidas de impuestos de unos, sin la dictadura machista y la justicia capital de otros y sin la locura utópica del recuerdo de tiempos pasados del último en cuestión, que, incluso aunque el día a día sea la memoria constante de la devastación del mundo, que al menos el esfuerzo colectivo de la gente, para variar, hace que este mundo vuelva a girar poco a poco con su trabajo diario y constancia para salir adelante y también aportar a esta sociedad nueva. Puedes dejar constancia de que, efectivamente, se necesiten fuerzas del orden para proteger a la gente de criminales, necrófagos y animales mutantes horribles pero que ellos son capaces de autogestionarse ellos solitos en este mundo post-apocalíptico. Fallout: New Vegas deja constancia del magistral planteamiento de su toma de decisiones en el desarrollo de esta aventura porque puedes lograr que además haya esta paz sin apenas causar derramamiento de sangre y podemos ver como progresa, se estanca o se hunde la sociedad del videojuego dependiendo de las decisiones que tomemos. Claro que, obviamente, nos granjearemos aliados y enemigos en el proceso. Puedes declararle la guerra directamente a los tres bandos o llevarlo a cabo sigilosamente, pareciendo estar aliado con los tres a la vez y que luego les explote en la cara a la hora de la verdad o incluso ir saboteándoles poco a poco, destruirles recursos, etc… Es la muestra de la absoluta libertad de acción que tiene el jugador a la hora de llevar a cabo este particular “Juego de Tronos” y que para mí es un ejemplo de la libertad en la interacción y de toma de decisiones en la historia de los videojuegos.

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La apacible Novac, un ejemplo de los varios asentamientos poblacionales de Fallout: New Vegas.

Fallout: New Vegas es uno de mis videojuegos favoritos a día de hoy y me parece una obra de arte. En este videojuego, al contrario que sus homólogos no eres el héroe que viene a salvar el día, no. Aquí eso puedes decidirlo, puedes decidir también si eres un tirano, un cabrón interesado, un criminal o un libertador que ayuda al pueblo de forma altruista. Aquí tú, en este mundo devastado pero amplio, poblado por mucha gente sufrida y trabajadora, unos pocos ricos que aprovechan la situación, gran cantidad de delincuentes degenerados y muchos seres mutados, hostiles o no, tú decides lo que quieres ser y como llevarlo a cabo y por eso me parece un videojuego fascinante que sigue dando que hablar a día de hoy 7 años después de publicación. Un juego recomendable y accesible para todo el mundo. Si os interesa dadle una oportunidad.